lunes, 10 de marzo de 2014

PALACIO DEL MARQUÉS DE DOS AGUAS - VALENCIA



En el siglo XVIII la casa solariega de los Rabassa de Perellós sufre una radical reforma llevada a cabo hacia 1740 por el III Marqués de Dos Aguas, Ginés Rabassa de Perellós y Lanuza como muestra de su poder y linaje. Los tres artífices principales de las reformas fueron Hipólito Rovira (pintor), Ignacio Vergara (escultor) y Luis Domingo (1718-1767) decorador. 
Hipólito Rovira se encargaría de decorar la señorial casa. Las fachadas fueron pintadas al fresco con temas alegóricos y en tonalidades azules, pero bien pronto desaparecieron, siendo vueltas a pintar en 1770 esta vez por José Ferrer, alias Ferreret (1728-1782), aunque esta decoración también acabaría por desaparecer. Sobre la portada y protegiendo la misma se construiría un balcón corrido con antepechos de forja apoyado sobre tornapuntas. Durante estas reformas también se construyó una segunda torre en su lado noroeste (a la derecha de la portada principal).
En esta reforma que cambió toda su anterior estructura gótica, destaca sobre todo su portada principal recayente a la calle del Marqués de Dos Aguas. Está realizada en alabastro por el valenciano, Ignacio Vergara, fundador y profesor de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, sobre diseño de Hipólito Rovira, protegido del Marqués. (Ypolitus Rovira Ynventor et Ygnatius Vergara fabricator).
En la composición de esta magnifica portada realizada hacia 1745 se hace referencia a los dos ríos mas caudalosos de la comunidad valenciana: el Turia y el Júcar, representados por dos grandes figuras humanas desnudas; bajo ellas dos cántaros derraman agua en clara alusión al titulo de los marqueses.
En la parte derecha de la portada vemos representadas dos cabezas de cocodrilo, un carcaj con flechas y una vasija por cuya boca se derrama el agua. Sobre este conjunto una de las dos grandes figuras antes aludidas y más arriba decoración de hiedra a cuyo tronco se enrosca una serpiente.
En el lado izquierdo, unleón recostado , otra vasija derramando agua y otro carcaj con flechas.  .Completa el conjunto diversa decoración de tipo vegetal.

En el dintel de la puerta el complicado escudo de los marqueses, el escudo de los Rabassa de Perellós y sus diversos entronques nobiliarios. Abrazan o más bien protegen el escudo, las figuras de dos salvajes con mazas. Así entre sus cuarteles podemos encontrar los apellidos Perellós (representados por unas peras), el linaje de los Lanuza y de los Boil entre otros.

En el cuerpo superior de la portada, en una artística hornacina, la bellísima imagen, a tamaño natural de la Virgen del Rosario, elegida como especial patrona por la Casa de Dos Aguas. A los pies de la Virgen dos matronas arrodilladas una de ellas con una cornucopia de la que se derraman frutos y la otra con una vasija a sus pies de la que salen monedas. En toda la portada se desprende la desbordante voluptuosidad del estilo rococó. Por encima de la hornacina donde se encuentra la Virgen, vemos representado la imagen de un ángel con una tropmeta es la fama trompetera que proclama la grandeza del marquesado de Dos Aguas. La Virgen del Rosario fue obra en madera policromada de Ignacio Vergara pero ésta desapareció, la que ahora vemos es una copia en yeso realizada en 1866 por Francisco Molineli Cano (ca.1834-1905). La hornacina tiene una tapa que permite la ocultación de la imagen; cuando los marqueses se encontraban fuera de palacio la imagen de la Virgen se encontraba oculta y cuando si que lo estaban la imagen aparecía descubierta a la vista de la gente.
En la fachada recayente a la calle Poeta Querol, encontramos una segunda portada, bastante más sencilla que la principal, es la conocida como Puerta de los carruajes, y que ya su sólo nombre nos indica para que servía. En la plazoleta que forma este espacio una fuente da un toque romántico a este maravilloso palacio. En este mismo lugar y hasta hace bien poco se encontraba otra fuente similar, que ha sido sustituida por la que ahora vemos.

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