jueves, 19 de diciembre de 2013

JOVELLANOS - FRANCISCO DE GOYA Y LUCIENTES




AUTOR

Uno de los más grandes pintores de la historia del arte. Goya, a medida que va perfeccionando su estilo, contacta en la década de 1780 con los círculos de intelectuales ilustrados que tanto enriquecerán su obra. Es en esta etapa cuando pinta este retrato. Los nombramientos de la Academia y la Corona respaldan el ascenso social del pintor. Su trabajo como retratista lo mantiene a lo largo de toda su vida (Retrato de Carlos IV, que conserva el Museo).  En 1799 es nombrado primer Pintor de Cámara en la Corte de Carlos IV.

PERSONAJE REPRESENTADO

Gaspar Melchor de Jovellanos fue figura clave de la Ilustración española. La obra testimonia el apoyo y amistad de Jovellanos al gran pintor aragonés en los comienzos de su carrera y fue el retrato oficial del ilustre asturiano. La pintura se traslada de inmediato a Asturias, donde permanece durante toda la vida del retratado, que con esta obra contribuyó al enriquecimiento de la galería de retratos de su familia y celebra su promoción al Consejo de las Órdenes Militares, de ahí la presencia del distintivo de la Orden de Alcántara. Al tiempo el cuadro conmemoraba el viaje de Jovellanos a Gijón en 1782, después de varios años de ausencia, y aludía a sus preocupaciones por el progreso de Asturias. La inclusión de los navíos en el cuadro hace referencia al incremento comercial confiado a las mejoras de Gijón que Jovellanos planteaba, entre las que se encontraba la construcción del nuevo muelle y la apertura de la carretera Gijón a Oviedo, con salida a Castilla.

Características formales:
— Jovellanos, retrato de cuerpo entero, con brazo derecho en jarras sujetando el bastón, y el izquierdo paralelo al cuerpo, sosteniendo el sombrero.
— Tocado con peluca, mira a la lejanía con actitud serena y firme. Viste traje de calle con camisa y chalecos blancos de seda, casaca verdosa de raso abotonada al pecho, calzón corto, medias blancas y zapatos con hebillas
plateadas.
— Al fondo una marina que se identifica con el Arenal de San Lorenzo, próximo al antiguo Gijón y entonces zona de marismas.
— La pose del retratado deriva de la clásica figura del Hércules Farnesio, del escultor griego Lisipo, y conecta con los modelos dieciochistas italianos, adscritos al pintor Pompeo Batoni (Luca, 1708- Roma, 1787). Esta postura poseía resonancias heroicas y funcionaba como un signo normalizado de elegancia y distinción.
— El retrato al aire libre es de raíz velazqueña.





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