AUTOR
Uno
de los más grandes pintores de la historia del arte. Goya, a medida que va
perfeccionando su estilo, contacta en la década de 1780 con los círculos de intelectuales
ilustrados que tanto enriquecerán su obra. Es en esta etapa cuando pinta este
retrato. Los nombramientos de la Academia y la Corona respaldan el ascenso
social del pintor. Su trabajo como retratista lo mantiene a lo largo de toda su
vida (Retrato de Carlos IV, que conserva el Museo). En 1799 es
nombrado primer Pintor de Cámara en la Corte de Carlos IV.
PERSONAJE REPRESENTADO
Gaspar
Melchor de Jovellanos fue figura clave de la Ilustración española. La obra
testimonia el apoyo y amistad de Jovellanos al gran pintor aragonés en los
comienzos de su carrera y fue el retrato oficial del ilustre asturiano. La
pintura se traslada de inmediato a Asturias, donde permanece durante toda la
vida del retratado, que con esta obra contribuyó al enriquecimiento de la
galería de retratos de su familia y celebra su promoción al Consejo de las
Órdenes Militares, de ahí la presencia del distintivo de la Orden de Alcántara.
Al tiempo el cuadro conmemoraba el viaje de Jovellanos a Gijón en 1782, después
de varios años de ausencia, y aludía a sus preocupaciones por el progreso de
Asturias. La inclusión de los navíos en el cuadro hace referencia al incremento
comercial confiado a las mejoras de Gijón que Jovellanos planteaba, entre las
que se encontraba la construcción del nuevo muelle y la apertura de la
carretera Gijón a Oviedo, con salida a Castilla.
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Características formales:
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Tocado con peluca, mira a la lejanía con actitud serena y firme. Viste traje de
calle con camisa y chalecos blancos de seda, casaca verdosa de raso abotonada
al pecho, calzón corto, medias blancas y zapatos con hebillas
plateadas.
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Al fondo una marina que se identifica con el Arenal de San Lorenzo, próximo al
antiguo Gijón y entonces zona de marismas.
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La pose del retratado deriva de la clásica figura del Hércules Farnesio, del
escultor griego Lisipo, y conecta con los modelos dieciochistas italianos,
adscritos al pintor Pompeo Batoni (Luca, 1708- Roma, 1787). Esta postura poseía
resonancias heroicas y funcionaba como un signo normalizado de elegancia y
distinción.
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El retrato al aire libre es de raíz velazqueña.
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